jueves, 29 de noviembre de 2007

El Día del Pulpo

Hace ya tres semanas que no publico nada, y creo que mis fieles se merecen una explicación. Aunque, pensándolo mejor, no se la merecen. No obstante, se la voy a dar.

He aquí la explicación:

Esta ausencia de revelaciones no ha sido debida a un cese en la escritura, sino a todo lo contrario. En otras palabras: no he parado de escribir. Y es que he estado muy ocupado urdiendo la trama –y tramando la urdimbre– de mi próximo libro. No me refiero al ensayo sobre la televisión (el cual se encuentra en barbecho), sino a una novela sobre el Apocalipsis en clave de ciencia-ficción. Es algo al estilo de Ronald Hubbard, un autor al que admiro profundamente, aunque no he leído nada suyo.

La historia arranca una Nochebuena, en plena Misa del Gallo, cuando los púlpitos de todas las iglesias de la Tierra pierden la tilde, convirtiéndose en pulpitos: unos molusquitos cefalópodos, dibranquiales y octópodos, pequeños pero voraces y dados al fornicio en particular y a todos los pecados capitales en general (uno por cada tentáculo, sin contar el de repuesto).

Ahora estoy tratando de resolver el asunto del desfase horario entre los diferentes husos, por eso de la simultaneidad. Aunque quizás me limite a narrar una invasión progresiva, que dure veinticuatro horas. O sea, un día completo.

El título, por cierto, es El Día del Pulpo. Lo puedo decir porque lo tengo registrado, lo mismo que la versión en inglés, para el mercado internacional: Octopus Day.

Y hasta aquí puedo leer.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Post confesionario


Si alguien tiene algo que confesar, que hable ahora o calle por un rato.

(La confesión es pública, pero se puede firmar como Anónimo.)

viernes, 2 de noviembre de 2007

El Arca de Noelia

Noelia es la nuera de los del entresuelo. En realidad, no debería decir que se llama Noelia (por eso de mantener el secretismo confesional), pero si le cambiara el nombre se perdería el juego de palabras. De modo que he cambiado la ubicación del piso en el que viven sus suegros.

Hace un año, o un poco más, Noelia me contó su sueño. No un sueño que había tenido mientras dormía, sino un sueño de los otros. Los que generalmente no se cumplen, sobre todo si se es muy ambicioso. Pero Noelia no es ambiciosa.

Su sueño, me dijo, era poner una guardería. Porque a Noelia le gustan mucho los niños. Y yo le dije: "Felicidades, es un buen sueño." Y le di mi bendición. Pues el sueño era bueno. Además, a mí también me gustan los niños. Sobre todo, los niños guardados.

Noelia me contó que había pensado un nombre para la guardería: El Arca de Noelia.

Eso ya no me gustó tanto. Y así se lo dije. Acto seguido, expuse mis razones:

Razón Primera: Parece el nombre de una secta.

Razón Segunda: Parece el nombre de una tienda de animales.

Ahora ha puesto una guardería de animales.

 
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