jueves, 29 de noviembre de 2007

El Día del Pulpo

Hace ya tres semanas que no publico nada, y creo que mis fieles se merecen una explicación. Aunque, pensándolo mejor, no se la merecen. No obstante, se la voy a dar.

He aquí la explicación:

Esta ausencia de revelaciones no ha sido debida a un cese en la escritura, sino a todo lo contrario. En otras palabras: no he parado de escribir. Y es que he estado muy ocupado urdiendo la trama –y tramando la urdimbre– de mi próximo libro. No me refiero al ensayo sobre la televisión (el cual se encuentra en barbecho), sino a una novela sobre el Apocalipsis en clave de ciencia-ficción. Es algo al estilo de Ronald Hubbard, un autor al que admiro profundamente, aunque no he leído nada suyo.

La historia arranca una Nochebuena, en plena Misa del Gallo, cuando los púlpitos de todas las iglesias de la Tierra pierden la tilde, convirtiéndose en pulpitos: unos molusquitos cefalópodos, dibranquiales y octópodos, pequeños pero voraces y dados al fornicio en particular y a todos los pecados capitales en general (uno por cada tentáculo, sin contar el de repuesto).

Ahora estoy tratando de resolver el asunto del desfase horario entre los diferentes husos, por eso de la simultaneidad. Aunque quizás me limite a narrar una invasión progresiva, que dure veinticuatro horas. O sea, un día completo.

El título, por cierto, es El Día del Pulpo. Lo puedo decir porque lo tengo registrado, lo mismo que la versión en inglés, para el mercado internacional: Octopus Day.

Y hasta aquí puedo leer.

3 comentarios:

Don Peperomio dijo...

Propongo título: Chopos, chopitos y calamares. Te cedo el copyright...

Don Peperomio dijo...

un día del pulpo larguísiiiimo

Alberto Ramos dijo...

Más bien parece un día del calamar gigante.

 
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