El fuego purificador
Ayer fui al videoclub y alquilé La Pasión de Mel Gibson y La vida de Brian. La primera, para refocilarme. La segunda, para quemarla.
He comprobado que los DVD no arden igual que los VHS. Me encantaba el olor de cinta magnética quemada por la mañana…
Por cierto, lo había olvidado por completo. Tengo que devolver La Pasión. Se me ha ido el santo al cielo.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

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