jueves, 19 de julio de 2007

A propósito de Buda

Una cosa hay que reconocerle al budismo: el asunto ese del karma y las reencarnaciones. Aunque como religión sea un fraude, en ese aspecto concreto han dado en el clavo. Si no, ¿cómo se explica que Yo Mismo sea hijo del Altísimo?

Durante un tiempo pensé que me podía haber concebido el Espíritu Santo, pero seamos sinceros: aceptar la virginidad de mi madre equivaldría a reconocer la divinidad de mis once hermanos (el drogadicto, los dos homosexuales y las cuatro rameras incluidos). Además, me parezco demasiado a Ginés el cartero (†). Así que debo de ser una reencarnación.

Un avutarda o como demonios se llame.

(†) Requiescat in pace.

1 comentario:

Anónimo dijo...

vaya friki

 
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