Que quede claro
No me gusta La Internet. Es obra del Maligno.
Si me he introducido aquí ha sido con afán beligerante: como el soldado que penetra en tropas enemigas para dinamitarlas por dentro. Como un caballo de Troya, y de Atila, dos en uno y tiro porque me toca.
No será tarea fácil, y puede que perezca en el intento. Pero, en tal caso, resucitaré al tercer día y proseguiré mi labor destructiva. Dale que dale y erre que erre, un dos, un dos. Y cuando haya eliminado La Internet, destruiré La Televisión. Tiempo al tiempo.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

No hay comentarios:
Publicar un comentario