martes, 9 de octubre de 2007

El Paraíso perdido

Como decía la semana pasada, los tiempos están cambiando, y Nosotros debemos cambiar con ellos. Nuestro mensaje tiene que actualizarse; de lo contrario, perderemos el tren. O mejor: el AVE. Porque los tiempos están cambiando, y están cambiando a alta velocidad.

Una prueba de que no ando nada desencaminado es que el Enemigo ya se ha puesto las pilas. O una batería recargable, o unas placas solares. Lo que sea: el caso es que se las ha puesto. Pues el Enemigo está muy puesto (en las cosas del mundo moderno, al menos). Atrás han quedado los tiempos en que se dedicaba a tentar a la Humanidad disfrazado de serpiente. Ahora lo hace disfrazado de culebrón.



En efecto: esto sólo puede ser obra de Satanás. ¿Quién si no iba a tener la desfachatez de proclamar que si no hay tetas no hay Paraíso? Es como decir que si no hay Casera nos vamos. O sea: publicidad pura y dura. Pero publicidad encubierta y retorcida. Como si bajo la apariencia de un anuncio de Casera pretendieran vendernos una Gaseosa Molina. Es lo que ha venido en llamarse publicidad inversa.

Porque la verdad és esta: Sin tetas SÍ hay Paraíso. Claro, faltaría más. ¿Alguien se imagina a los querubines y los serafines, los ángeles y los arcángeles, mariposeando con implantes de silicona? Además, ¿no habíamos quedado en que no tenían sexo? Porque el sexo conduce al vicio, el vicio conduce a la lujuria, la lujuria conduce a las tetas grandes. Y viceversa. Por otro lado: si el Paraíso estuviera lleno de tetas, Dios (mi alter ego) no podría concentrarse.

Y quizás éste sea el objetivo último de la campaña del Maligno: que Dios pierda la concentración. Pero tranquilos, porque esto no sucederá jamás. Y, aun suponiendo que sucediera, tiene fácil solución: se manda al Ángel Exterminador a expulsar a las tetas y punto. Porque las tetas no tienen los papeles en regla (nunca los han tenido, pues los pezones no tienen huellas dactilares), y así es muy fácil expulsarlas. ¿Adónde? Al Infierno.

Sin tetas sí hay Paraíso. En cambio, con tetas sólo hay Infierno. Un Infierno de sexo y drogas. Porque ésta es otra cuestión: aquí el Enemigo se nos presenta bajo la forma de un culebrón, sí, pero no de un culebrón cualquiera, sino de un culebrón colombiano. Con esto, creo que ya está todo dicho.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

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