Mejilla por mejilla
Dicen las Escrituras que cuando alguien te da una (iba a escribir hostia) torta, hay que poner la otra mejilla. Lo que no dicen es qué pasa cuando en una bitácora alguien pone un enlace a la tuya propia. ¿Poner la otra bitácora? Lo haría, si tuviera una. ¿Devolvérsela? Podría.
Sí, quizás haga eso.
Esta reflexión viene a cuento de que acabo de descubrir un enlace a mi página. El primero de todos, si no me equivoco (no suelo). Cierto es que dicho enlace no aparece en un blog, digamos, ejemplar. De hecho, es un blog en el que se hace apología del alcohol, el sexo y el satanismo, principalmente. También hace referencia a animales subnormales y bodas por lo civil. Por supuesto, el vocabulario tampoco es modélico: la palabra puta se manifiesta en 16 entradas (de un total de 82). Sin embargo, está escrito de puta madre. Mierda, ya se me ha contagiado. Podría corregirlo, pero hay cosas que no se pueden deshacer. Mejor dejarlo tal cual, para que sirva de ejemplo. Luego me autoconfieso y punto.
Conclusión: Cerrado por melalcoholía (tal es el nombre de la bitácora) me ha enlazado. Y yo, en justa reciprocidad no exenta de agradecimiento, le voy a devolver la mejilla.
Quid pro quo.

2 comentarios:
Y no es eso una antigua canción del verano?
"Si bailas cachete por cachete, ombligo por ombligo y mejilla por mejilla..."
Dice Adán que esa letra es discriminatoria para la gente sin ombligo.
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