lunes, 15 de diciembre de 2008

Dejad que los niños de San Ildefonso se acerquen a mí

Anoche tuve un sueño. Bueno, más que un sueño, fue una revelación. O una profecía, modestia aparte.

Yo estaba durmiendo la siesta (una siesta larga, ya que eran las once de la noche), cuando se me aparecieron dos niños de San Ildefonso, parroquia de Cornellà donde hace cuatro años impartí media docena de misas.

Los niños sostenían sendos huevos Kinder Sorpresa y, para mi sorpresa, me cantaron un número. Lo cantaron a la manera gregoriana, con influencias de gospel tardío y Estopa de la primera época. O eso me pareció en aquel momento, porque ahora mismo sería incapaz de reproducir la música, no por falta de talento musical (del cual ando bastante sobrado) sino porque es muy difícil que memorice una melodía a la primera audición. En cambio, la letra se me quedó grabada. Aunque, en honor a la verdad, no era una letra, sino un número, el cual lo repetían hasta la saciedad (por eso se me quedó grabado).

El número era éste:

32.365

En fin. No sé qué significa, pero lo averiguaré. Quizás sean los días que faltan para el Diluvio Universal del Apocalipsis Final. Aunque no quisiera pecar de optimista. Podrían ser las horas que faltan, o los minutos… No sé. Investigaré, y cuando sepa algo, os lo digo.

sábado, 25 de octubre de 2008

El profeta que voló en una compañía low cost

Es un carro de fuego y
como tal
va
a
cámara
lenta
mientras suena música de Vangelis.
Vangelitos negros, también los quiere Dios.
¿O era Wagner?
No, que la Walkyria es de otra mitología,
herética, hexamétrica y hexótica.
Apocalipsis no.
En la pista de aterrizaje, Lucifer
ejerce de controlador aéreo
con la espada flamígera
(Lucas, IV: Una nueva esperanza)
que le robó al ángel,
el mismo que expulsó a Adán y Eva.
¿O era Ángel Cristo con su látigo de domar leones en circos romanos?
¿Cómo están ustedes?
Yo soy Espartaco.
Y yo tampoco.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

jueves, 14 de agosto de 2008

Me llamaban Trinidad

Acabo de practicar un ménage a trois conmigo mismo.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

lunes, 11 de agosto de 2008

Mercaderes de Satanás

Los del videoclub querían hacerme pagar una multa. A Mí.

Como no atendían a razones (entre las cuales se encuentra la indiscutible circunstancia de que les he hecho un favor librándolos de esa obra del Maligno, perniciosa, provocadora y pecaminosa, amén de blasfema), he acabado dándoles un billete de cincuenta. Hay que ver cómo se han puesto, y todo porque estaba envuelto en llamas. La próxima vez les quemo todo el videoclub, y sanseacabó.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

sábado, 9 de agosto de 2008

El fuego purificador

Ayer fui al videoclub y alquilé La Pasión de Mel Gibson y La vida de Brian. La primera, para refocilarme. La segunda, para quemarla.

He comprobado que los DVD no arden igual que los VHS. Me encantaba el olor de cinta magnética quemada por la mañana…

Por cierto, lo había olvidado por completo. Tengo que devolver La Pasión. Se me ha ido el santo al cielo.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

sábado, 14 de junio de 2008

Y el Verbo se hizo Mensaje Corto





Hoy tengo el día tonto.

martes, 13 de mayo de 2008

Yo no soy supersticioso, pero…

Dice el adagio (quiere decir que es un dicho que se dice despacio) que, en martes, ni te cases ni te embarques. Y en martes y trece, ya ni te cuento.

Sin embargo, esto es como el vudú y todas las religiones menos la mía: sólo surte efecto con los supersticiosos. Pero uno, que además de azote de los mercaderes de los templos, ha hecho un cursillo CCC de marketing asistido, sabe que la Ley de la Oferta y la Demanda también puede estar al servicio de la Ley de Dios.

(Intermedio. No se pierdan esta sede: Christvertising. Fin de la publicidad.)

Como decía, los supersticiosos están ahí. Como las meigas y los meigos, haberlos (a verlos) haylos. No se pueden ignorar. Y no se les puede dar la espalda, lo mismo que a los homosexuales (a éstos con más razón todavía). También son hijos de Dios, con todo lo que ello conlleva. Y si ellos se quieren casar en martes, ¿no van a poder hacerlo?

Pues claro que pueden, faltaría más. Y me diréis: ¿para qué va a querer alguien casarse en martes, sobre todo si es supersticioso? Precisamente, porque es supersticioso. La gente que conoce sus limitaciones hace lo posible por superarlas. Eso dicen los psicoanalistas: según ellos, basta con conocer la causa de un trauma para superarlo.

En fin. Que si se quieren casar, pues que se casen. Yo no sólo no seré quien se lo impida, sino que encima me comprometo a casarlos. Y si les sucede algo, les devuelvo el dinero. Eso sí, que luego no se me vayan de crucero, por el amor de Dios.

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

jueves, 3 de abril de 2008

Cogito, ergo dudo

Quizás debería volver al latín. Es un idioma más puro, ergo más indicado para transmitir la pureza de Mi Pensamiento. También es un idioma muerto, ergo como yo antes del Último Desayuno.

Pero luego pienso: si escribo en latín no me va a entender ni Cristo (mi hijo, mi hermano… es un chiste). Así que mejor sigo escribiendo en cristiano (es otro chiste).

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.

domingo, 23 de marzo de 2008

Domingo de Resurrección

Voy a desayunar, que tengo un hambre que me muero.

sábado, 22 de marzo de 2008

Post post it

Si mañana domingo no he resucitado, dadme un toque, ¿amén?

jueves, 29 de noviembre de 2007

El Día del Pulpo

Hace ya tres semanas que no publico nada, y creo que mis fieles se merecen una explicación. Aunque, pensándolo mejor, no se la merecen. No obstante, se la voy a dar.

He aquí la explicación:

Esta ausencia de revelaciones no ha sido debida a un cese en la escritura, sino a todo lo contrario. En otras palabras: no he parado de escribir. Y es que he estado muy ocupado urdiendo la trama –y tramando la urdimbre– de mi próximo libro. No me refiero al ensayo sobre la televisión (el cual se encuentra en barbecho), sino a una novela sobre el Apocalipsis en clave de ciencia-ficción. Es algo al estilo de Ronald Hubbard, un autor al que admiro profundamente, aunque no he leído nada suyo.

La historia arranca una Nochebuena, en plena Misa del Gallo, cuando los púlpitos de todas las iglesias de la Tierra pierden la tilde, convirtiéndose en pulpitos: unos molusquitos cefalópodos, dibranquiales y octópodos, pequeños pero voraces y dados al fornicio en particular y a todos los pecados capitales en general (uno por cada tentáculo, sin contar el de repuesto).

Ahora estoy tratando de resolver el asunto del desfase horario entre los diferentes husos, por eso de la simultaneidad. Aunque quizás me limite a narrar una invasión progresiva, que dure veinticuatro horas. O sea, un día completo.

El título, por cierto, es El Día del Pulpo. Lo puedo decir porque lo tengo registrado, lo mismo que la versión en inglés, para el mercado internacional: Octopus Day.

Y hasta aquí puedo leer.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Post confesionario


Si alguien tiene algo que confesar, que hable ahora o calle por un rato.

(La confesión es pública, pero se puede firmar como Anónimo.)

viernes, 2 de noviembre de 2007

El Arca de Noelia

Noelia es la nuera de los del entresuelo. En realidad, no debería decir que se llama Noelia (por eso de mantener el secretismo confesional), pero si le cambiara el nombre se perdería el juego de palabras. De modo que he cambiado la ubicación del piso en el que viven sus suegros.

Hace un año, o un poco más, Noelia me contó su sueño. No un sueño que había tenido mientras dormía, sino un sueño de los otros. Los que generalmente no se cumplen, sobre todo si se es muy ambicioso. Pero Noelia no es ambiciosa.

Su sueño, me dijo, era poner una guardería. Porque a Noelia le gustan mucho los niños. Y yo le dije: "Felicidades, es un buen sueño." Y le di mi bendición. Pues el sueño era bueno. Además, a mí también me gustan los niños. Sobre todo, los niños guardados.

Noelia me contó que había pensado un nombre para la guardería: El Arca de Noelia.

Eso ya no me gustó tanto. Y así se lo dije. Acto seguido, expuse mis razones:

Razón Primera: Parece el nombre de una secta.

Razón Segunda: Parece el nombre de una tienda de animales.

Ahora ha puesto una guardería de animales.

domingo, 28 de octubre de 2007

Tengo una canonización para usted

Sin intermediarios.
Sin pasar por engorrosos trámites como morirse.
Sin beatificación previa.
Sin necesidad de hacer milagros.
Sin esperas.
Sin ceremonias.
Sin el beneplácito benedictino.

Basta con:

1. No haber pecado en las últimas 12 horas.
2. Elegir una fecha del calendario.
3. Solicitarlo educadamente.

Nuestra Señora de Internet



Esto es por si no sabéis qué regalarme para mi cumpleaños.

Otra opción es El código Da Vinci, un libro que hace tiempo que quiero quemar.

 
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